Historias y leyendas de
Ntro. Padre Jesús


EL TÍO DEL CAPOTE

                       Malos años corrían para todos... Era durante la guerra del 36. Fiñana había quedado en la zona republicana. Algunos fiñaneros habían escondido en sus casas las imágenes que había en la Iglesia. La de Ntro. Padre Jesús quedó en su Ermita durante toda la contienda. No necesitó que nadie le ocultara.
                       Un día llegaron a Fiñana un grupo de "malagueños" dispuestos a romper la Imagen. Pidieron la llave y entraron en la Ermita. Miraron a Ntro. Padre Jesús y dijeron que volverían.
                       Pasado un tiempo volvieron con un hombre con capote largo, ( a éste le llamaron  "el tío del capote" ), que parecía llevar la voz cantante. Entraron en la Ermita dispuestos, esta vez sí, a romper la Imagen. Al rato, salieron atropelladamente y la gente entró pensado que encontrarían la Imagen destrozada. Pero, no, allí estaba Ntro. Padre Jesús intacto.
                       Cuentan que, cuando lo iban a romper, Jesús bajó un brazo golpeando a uno de ellos.
                       Los "malagueños", y el "tío del capote", no volvieron a aparecer por Fiñana.

 

ÉL ELIGIÓ LA ERMITA

                        Nos situamos en la Fiñana de finales del siglo XVII.
                        Iban a cumplirse casi dos siglos desde que la mezquita almohade se había dedicado al culto cristiano, bajo el nombre de Ermita de Santiago. También se cumplía un siglo desde que Fiñana disponía de su colosal Iglesia. Quizás, con este motivo, es por lo que uno de esos días...
                        Subía por la Calle Real un carro tirado por dos bueyes que transportaban una carga muy especial. Llevaba la Imagen de Nto. Padre Jesús Nazareno que iba a colocarse en la Iglesia de Ntra. Sra. de La Anunciación.
                        Al llegar a la altura de la Ermita los bueyes se detuvieron. Cuando fueron obligados a reemprender la marcha estos se negaban a seguir.
                        La gente empezó a empujar el carro pero, cuando avanzaba unos metros por la cuesta de la calle Santiago, los bueyes empezaban a tirar para atrás y volvían a detenerse frente a la Ermita.
                        Tras muchos intentos fallidos la gente comprendió que la imagen deseaba quedarse allí.
                        Y allí se quedó. La Ermita se llamó desde entonces la Ermita de Nuestro Padre Jesús.

Historias y leyendas fiñaneras.

Como de estas leyendas pueden haber
más versiones, espero la vuestra.

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