Ampliación aportada por Manuel
Serrano Matilla
Terminada la
copla se reza un Ave-María, se tira un cohete y a otra estación
o (parada). Una vez recorrido todo el pueblo, se canta la última
delante del Altar de Ntra. Sra. la Virgen del Rosario.
Después, el grupo Músico-vocal se sitúa delante del
Sagrario y entonan unos acordes del Himno Nacional. Y por último,
delante de nuestro patrón San Sebastián se canta una de sus
coplas y se entonan los consabidos vivas a San Sebastián y San Antón.
Finalizando en el bar de la plaza o de los "jubilados" tomando café,
churros y copa que, o bien paga la Hermandad del Rosario, la de San Sebastián
y, a veces, algún emigrante que está en las fiestas y se
siente espléndido o motivado.
La mayoría de las veces se sigue cantando coplas de la tierra, mientras
nos sirven a todos.
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